Cultura

Magnífico cierre de los XII Juegos Florales Ramón López Velarde

Con la Ofrenda de las 33 Rosas concluyeron los XII Juegos Florales Ramón López Velarde que reunieron a decenas de artistas, profesionistas, investigadores y amantes de las letras entorno a la obra literaria del bardo jerezano.

En el último día de festejos por la memoria del gran poeta y en conmemoración de su 98 aniversario luctuoso, se realizó la tradicional Ofrenda basada en los 33 años de López Velarde y las 33 estrofas de su recordada poesía Suave Patria.

En el teatro Hinojosa, el alcalde Antonio Aceves Sánchez lo recordó como el mayor de los poetas de Jerez, el estado y el país, donde su memoria y escritos se mantienen vivos.

En compañía de su esposa Nayeli Álvarez Haro y el Secretario de Gobierno Liborio Carrillo Castro, enfatizó que su gobierno se preocupa por mantener, sostener y alimentar todas las actividades culturales para recordar y fortalecer la memoria de los ilustres jerezanos.

El Director del Instituto Jerezano de Cultura (IJC) Miguel Ángel Salcedo Quezada, agregó que es deber de todo ciudadano enaltecer y dignificar al vate que se inspiró en su tierra de nacimiento para crear extraordinarios versos, y agradeció a quienes hicieron posibles los XII Juegos Florales.

Frente al retrato del homenajeado se colocaron una a una las 33 rosas por parte de autoridades, integrantes de las rondallas Voz de Ángel y Nostalgia Jerezana y estudiantes de la preparatoria Francisco García Salinas. En el acto participó la Orquesta Sinfónica Juvenil Candelario Huízar dirigida por Salvador Fragoso.

Previo al solemne evento, el foro Zozobra del Museo Interactivo Ramón López Velarde se llenó de asistentes para disfrutar de la presentación del libro El mundo desde una calle que reúne las investigaciones de la arquitecta Rocío Gaytán.

Con apoyo de la Crónica del Estado, condujo al público presente por la historia de la avenida Hidalgo, una de las más importantes arterias de la capital del estado desde el siglo XVI.

En las páginas del libro se describen las fincas de la calle que fueron testigo de la vida de sus moradores durante el porfiriato, resaltando el buen papel administrativo que desempeñaron las viudas del lugar.

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